Y de repente el COVID-19 entró en nuestras vidas y lo cambió todo, la rutina de las clases, las risas en los pasillos, las visitas de nuestro capellán Don Carlos, las actividades programadas, y pasamos de ser un centro de formación presencial a adaptarnos y reconvertirnos a la era digital.

Ha sido la capacidad de adaptación tanto del profesorado, como del alumnado, la que ha hecho posible dar este gran salto con el objetivo de dar continuidad a la formación de nuestros alumnos, pero en esta ocasión desde casa. En apenas tres días el Centro de Estudios Superiores Juan Pablo II, se reorganizó generando una nueva metodología, para que todas las asignaturas fueran impartidas a través de videoconferencias, la manera más cercana de escucharnos y vernos en la distancia.

Gracias a esa flexibilidad, pudimos redirigir el caos de los acontecimientos y convertir esa amenaza externa, en la mayor de las oportunidades, ya que hemos puesto a punto capacidades que en circunstancias normales no hubieran sido necesarias.

Más que alejarnos, esta etapa de confinamiento nos ha acercado, no sólo a la metodología digital, sino también un acercamiento humano, entre los profesores y todo el personal del centro, formando una piña indestructible, porque cuando todos tenemos un objetivo común, nuestros alumnos, nada nos puede parar para dar lo mejor de nosotros mismos.

Demostramos una vez más, que el objetivo principal de nuestra entidad es el acompañamiento académico y personal del alumno allá dónde esté.

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